El Contador-Partidor en la división judicial de la herencia.

Esta figura jurídica interviene como colaborador de la justicia en dos procedimientos de liquidación de comunidades de bienes regulados en la LEC, que son: el de división judicial de la herencia (Arts. 782 a 805) y, el procedimiento de liquidación del régimen económico matrimonial (Arts. 806 y ss.).

El contador-partidor puede ser cualquier persona que, sin tener interés en la causa, sea nombrada, en cada caso, por el testador o los legitimados a la solicitud de la división judicial de la herencia. Si bien, cuando no exista acuerdo entre las partes, se nombrará de oficio un contador-partidor dativo, de entre los Abogados con conocimientos específicos en la materia del Colegio de Abogados ubicado en la localidad en que se inste judicialmente la liquidación. Es frecuente que, en testamento, el causante señale quien deba hacer las funciones de contador partidor, en cuyo caso habría que estar a su voluntad, siempre que esto sea posible de acuerdo con la legislación aplicable. En cualquier caso, se hace aconsejable que la persona en quien se confíe esta tarea sea un abogado con formación específica en la materia, pues el contador-partidor debe actuar siempre conforme a la Ley, y no en equidad.

El nombramiento de contador-partidor puede ser rechazado al tiempo del ofrecimiento pero, una vez aceptado, no podrá éste renunciar a continuar su labor. Por lo demás, puede decirse que la figura del contador-partidor puede asimilarse a la del mandatario.

La función encomendada a éste operador jurídico es la elaboración del denominado “cuaderno particional”, en un plazo de dos meses desde que se acepta el nombramiento y se recibe la provisión de fondos (que será a cargo de los bienes de la herencia, a diferencia de lo que ocurre cuando interviene en el procedimiento de liquidación del régimen económico matrimonial donde no será abonado a cargo de la comunidad de gananciales, sino de los cónyuges, puesto que dicha comunidad ya está disuelta).

A este fin, al contador-partidor se concede la excepción de entregarle toda la documentación obrante en Autos, y toda aquélla que éste solicite, siendo importante que, en la elaboración del cuaderno particional, relacione la documentación a la cual circunscribe su labor. Además, podrá nombrar a cuantos peritos entienda necesarios para su asesoramiento técnico, si bien, los informes que éstos presenten no vincularán ni al contador-partidor ni al juzgador.

El proceso de liquidación consta de tres hitos fundamentalmente, a saber:

1º.- Formación de inventario

2º.- Avalúo

3º.- Liquidación: partición y adjudicación

La fase de formación de inventario se inicia siempre por escrito de solicitud, el cual es aconsejable que revista forma de demanda, e introduzca mediante “OTROSI” la petición de intervención de la masa común (caudal relicto en la comunidad hereditaria) y, de que se realice por el Secretario Judicial la formación de inventario.

El escrito de solicitud irá acompañado de la propuesta de inventario, tras lo cual se citará a las partes a una comparecencia a fin de alcanzar un acuerdo; si existe acuerdo entre las partes se dictará un Decreto, y en caso contrario la controversia surgida habrá de resolverse en el denominado “incidente de inclusión y exclusión de bienes en la formación de inventario”, por los trámites del juicio verbal.

De esta primera comparecencia es de destacar la importancia que debe darse a la redacción del Acta pues, por la repercusión que esto tiene en la eventual fase posterior de juicio oral, los bienes relacionados en aquélla delimitarán el objeto de controversia, no pudiendo ser modificados por adición ni reducción salvo que se tenga nueva noticia de su existencia.

En el supuesto de formación de inventario hecho por el Secretario Judicial con posterior nombramiento de Contador-partidor, si éste último advirtiese algún error, como fiel colaborador de la justicia, habrá de ponerlo en conocimiento del Juzgado, proponiendo alternativas que lo corrijan. E igualmente es importante que, en estos supuestos en que la formación de inventario ya viene dada, el contador-partidor haga constar esta circunstancia al inicio del cuaderno particional, incidiendo en que se parte de esa fase procesal precluida.

En cuanto al avalúo o valoración de los bienes, es pacífica la jurisprudencia al entender que prima el valor de mercado a la fecha de la efectiva liquidación, no a la fecha de la formación de inventario, ex Art.1074 Cc (Fundamento de Derecho 3º de la SAP Oviedo 182/2015).

En los supuestos de división judicial de la herencia, una fase intermedia entre el avalúo y la liquidación debe contemplar la precisa integración de la masa con los bienes colacionables.

Del mismo modo que la formación de inventario, la fase de liquidación se inicia mediante escrito de solicitud acompañado, en este caso, por la propuesta de liquidación.

En las tareas de partición, formación de lotes y, adjudicación, habrán de seguirse fielmente los principios que la legislación considera de necesaria aplicación a estas operaciones (Arts. 1.061 y 1.062 Cc): principio de igualdad cualitativa en la formación de lotes, y justo equilibro entre la indivisión y el exceso de división.

Cuando en la tarea de liquidación se haga imposible el respeto a estos principios, por la especial composición de la herencia, el TS viene admitiendo la posibilidad de recurrir al sorteo de los bienes entre los co-herederos para alcanzar una mayor objetividad en la división.

Del cuaderno particional se da traslado a las partes por plazo de 10 días, tras el cual si existe conformidad se resuelve mediante Decreto, y si no se alcanzara un acuerdo en la totalidad de las adjudicaciones se resolverá por los trámites del juicio verbal.

Cuando, al objeto de alcanzar un acuerdo entre las partes en la aceptación de lo recogido en el cuaderno particional, se propusiera alguna modificación de lo reflejado por el contador-partidor que las partes aceptaran, evitando más dilaciones, se hace aconsejable que, en el propio cuaderno particional, el contador-partidor deje expresado claramente qué punto ha sido modificado y la razón y circunstancias en que se ha producido la alteración.

Finalmente apuntar que, frente a la resolución dictada en el último incidente resuelto en juicio verbal, sólo cabe apelación, pero no casación. No obstante, la Ley no atribuye a esta resolución el efecto de cosa juzgada, de modo que podrá plantearse, en su caso, el oportuno juicio ordinario.