Falsos editores.

Desde mi particular punto de vista, hay tres clases de editores:

1.    El editor de verdad, especie humana extinguida, o por lo menos en vías de extinción, y que es la que recoge la acepción tercera del Diccionario de la Real Academia Española: “Persona que publica por medio de la imprenta u otro procedimiento una obra, ajena por lo regular…, multiplicando sus ejemplares”.

Es decir, es un tipo de empresa en la que se asume un riesgo económico al editor libros, propios o ajenos, aunque lo más normal es que sean ajenos.

Aunque también existe la figura del autor-editor, que publica básicamente sus propios libros. Yo soy uno de ellos, a través de Grau Editores (aprovecho para hacer publicidad gratuita de mis libros libros). Por cierto, me ofrezco también para editar libros de terceros, siempre que valgan la pena.

2.    La concepción anglosajona del editor, como la persona que recopila unos determinados textos, para reelaborar, estructurar, etc., una obra, generalmente de una o varias personas ajenas. Posiblemente a este tipo de editor responde la acepción cuarta: “Persona que edita o adapta un texto”. Continúa leyendo Falsos editores.

La legislación laboral española persigue la creación de empleo.

Tengo un buen amigo y ex alumno, graduado social, cuyo nombre no voy a citar porque le molesta (por lo visto no le gusta la publicidad gratuita), que me dice a todas horas que está “hasta los huevos” –y perdón por la expresión-, de Hacienda, de la Seguridad Social, del INEM, del INAEM y de toda su familia…

Su tesis es, y creo no le falta razón, que por lo menos la mitad de los funcionarios de esos organismos sobran, pues hoy en día todo hay que hacerlo informáticamente, y ni siquiera te atienden cuando vas allí, salvo que hayas pedido día y hora, como el que va al médico.

También le molesta mucho que a los profesionales, graduados sociales, gestores administrativos, abogados, etc., se les trate exactamente igual que a cualquier ciudadano, sin reconocer su condición de profesionales, y que su tiempo vale dinero, y por lo tanto cuanto más vueltas tengan que dar, o más impedimentos se les ponga, más dinero les acabará costando a sus clientes –y contribuyentes- los honorarios correspondientes. Continúa leyendo La legislación laboral española persigue la creación de empleo.

Las togas rojas están en guerra contra el gobierno.

La fiscalía es una institución bastante opaca, pero tal vez no haya otro remedio.

Los asuntos que llevan entre manos requieren mucha prudencia, pues se puede acabar con el prestigio y la honorabilidad de una persona por un quítame aquí estas pajas…

Cualquier filtración a los medios de comunicación social, que muchas veces actúan como voceros de intereses bastardos (quiero pensar que sin ser conscientes de ello), puede acabar con una brillante carrera, y algún fiscal jefe debe de pensar, si llega a leer este artículo, que tengo toda la razón.

Hay muchas cosas oscuras en el mundo judicial y fiscal, y aunque en el caso de los juzgados (no me atrevería a decir de los jueces), ya nos hemos acostumbrado a las filtraciones, un día sí y otro también, no sucede lo mismo con una casa tan cerrada como es la fiscalía.

Pero, por lo visto, se está imitando el proceder judicial en todo, hasta en lo malo.

Hoy, 1 de junio, por ejemplo, leo en Voz pópuli que el abogado de don Rodrigo Rato ha denunciado la presunta filtración por parte de un fiscal de datos de sus asuntos judiciales… Ignoro si es cierto, obviamente, pero algún tipo de información tendrá al respecto, antes de atreverse a denunciar o quejarse de todo un señor fiscal, o fiscala, esa palabreja que me parece tan horrorosa. Continúa leyendo Las togas rojas están en guerra contra el gobierno.

Abogados artesanos y abogados fabricantes de pleitos.

Hablo mucho con mi hijo, estudiante de tercero de Derecho, pero solo cuando él quiere hablar, que ya se sabe que los padres somos una farmacia abierta 24 horas, además de un cajero automático, para los hijos.

Hace unos días le comentaba que no me gustan nada esas nuevas firmas de abogados que han ido surgiendo al calor de las demandas contra la banca y las extintas cajas de ahorros, los productos altamente dañinos para los clientes, los fraudes a los consumidores y usuarios, etc., ya que ponen las demandas como churros, con un formulario al que únicamente hay que añadir los datos del cliente correspondiente, contribuyendo así al próximo colapso judicial, al menos en la jurisdicción civil.

¡Y a la ruina de muchas firmas medianas, por la gran carga de las costas judiciales, pues esas demandas se han formulado sin mediar gestión amistosa o extrajudicial previa alguna!, deslegitimando así el papel tradicional del abogado, que no consiste en crear problemas, sino en hacer todas las gestiones posibles para solucionarlos. Continúa leyendo Abogados artesanos y abogados fabricantes de pleitos.

Letrados e iletrados de la administración de justicia.

He sido secretario judicial sustituto, es decir, sin oposición, por enchufe (en mi caso por concurso de méritos), y tengo un gran respeto al gremio.

La verdad es que nunca había vivido tan bien, ni había firmado tantas decenas de veces al día, en ocasiones hasta centenares (con lo que a mí me gusta firmar, más que a un tonto un lápiz). Y, por supuesto, sin enterarme de nada de lo que firmaba, confiando siempre en el buen hacer de los funcionarios, que, dicho sea de paso, nunca defraudaron la confianza depositada en ellos…

Pero han cambiado las cosas, tienen más competencias, y por lo tanto hay que trabajar (algunos incluso tienen que empezar a trabajar), y ahora son letrados de la administración de justicia, aunque mucho me temo que el cuerpo debería componerse de dos escalas: los letrados y los iletrados. ¡Y no sé cuál de las dos sería más numerosa!

Recientemente un procurador de los tribunales presentó las cuentas del Gran Capitán en un pleito civil, y la apelación correspondiente.

Como quiera que sus derechos y suplidos están fijados por un Arancel, aprobado por Real Decreto, creo recordar que de 2003, resultaba evidente que cualquier parecido con la realidad –es decir, el Arancel-, era mera coincidencia… Continúa leyendo Letrados e iletrados de la administración de justicia.