El fraude a la seguridad social en la contratación temporal.

Que las cotizaciones sociales en España son de las más caras de Europa, es algo que sabe todo el mundo. Algunos autores sostienen que somos el segundo país, pero otros hablan del primero, pues además de las cotizaciones empresariales hay que sumar las deducciones al trabajador, los pagos para el Fogasa, formación profesional, etc., en resumen, un treinta y tantos por ciento de la nómina de cualquier empleado.

En estas condiciones, crear empleo es una quimera. Las empresas subcontratan, acuden a empresas de trabajo temporal, “fabrican” falsos autónomos, en fin, burlan la ley, como única forma de poder sobrevivir, reduciendo costes laborales y sociales.

Últimamente se ha puesto de moda el fraude a la seguridad social en la cotización de los contratos temporales…, posiblemente propiciado por la propia administración. Continúa leyendo El fraude a la seguridad social en la contratación temporal.

Letrados de la DGA: del interinaje a la jubilación.

Que en España se pueda entrar en una de las numerosas administraciones públicas como interino, vestido aún con el pantalón corto, y jubilarse tan ricamente en idéntica situación, es algo que no extraña a nadie. Entra dentro de lo que podríamos llamar patologías de nuestra burrocracia, que algunos se empeñan en llamar burocracia…

Hay políticos, y Biel es un ejemplo de ello, que consideran que la administración está a su servicio, y que ellos son un regalo del Cielo a los pobres tontos del culo, también llamados contribuyentes, que pagan todas sus ocurrencias y excesos.

Lo mismo sucede con la Rudí o Marcelino Iglesias, ambos premiados por sus respectivos partidos, tras hundirlos electoralmente, con un escaño en el Senado. ¡Qué menos! España es así, no la he inventado yo. Y de Aragón que les voy a decir. Esta es una tierra en la que cuándo hay tres personas charlando, ninguno se quiere ir el primero, pues se arriesga a que sus “amigos” le pongan a caldo. Continúa leyendo Letrados de la DGA: del interinaje a la jubilación.

La justicia del más fuerte, justicia guineana.

Decía Platón que “La justicia no es otra cosa que la conveniencia del más fuerte”, y cada día estoy más convencido de que es verdad, y me reafirmo en esa creencia cuándo veo las sentencias que dictan algunos, muchos, tribunales españoles. Y la práctica totalidad de los guineanos, añado.

El reciente episodio de “Corrupción, tráfico de influencias y falsificación documental en la Corte Suprema de Guinea”, del que diario ROMBE daba cumplida cuenta el pasado día 16, y por cuya publicación les felicito, constituye un episodio más de esta costumbre de pisotear los derechos de los demás, para apropiarse del dinero ajeno, con un simulacro de actuaciones judiciales, presunta falsificación de documentos públicos judiciales, etc.

Y la intervención, también presunta, faltaría más, de todo un Magistrado de Trabajo, y de uno o varios abogados de dudosa honorabilidad, nos hacen suponer que el Poder Judicial de Guinea Ecuatorial necesita grandes cambios, de arriba a abajo.

Son varias las sugerencias que me atrevo a realizar al respecto:

  1. Total inamovilidad de los magistrados y jueces, y sujeción a una triple responsabilidad: penal civil y disciplinaria.
  2. Necesidad de que exista un colegio de abogados digno de tal nombre, y presidido no por el ministro de justicia, que no pinta nada, sino por un profesional de reconocido prestigio, nacional e internacional.
  3. Limpiar los tribunales y juzgados de “jueces legos”, salvo para la justicia de paz, o asuntos de muy pequeña entidad, que se solucionan más por razones de equidad que jurídicas.

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Juzgados contra la corrupción.

La ola de corrupción que nos inunda -más bien un peligroso tsunami-, amenaza acabar con nuestro sistema político, y no digo democracia, pues no me gusta engañar a nadie…

Pero además tiene otra consecuencia peligrosa, y es la inclusión de España en los listados internacionales de países corruptos, -en dónde vamos escalando rápidamente posiciones-, de forma que las grandes empresas multinacionales se lo pensarán dos veces antes de invertir aquí, pues saben perfectamente que tendrán que pagar “mordidas” sin fin para obtener los permisos y licencias necesarios, y en ocasiones no sólo a un sobrecogedor, sino a varios: ayuntamiento, comunidad autónoma, administración central, organismos con competencias específicas, etc., pues para abrir cualquier fábrica o centro comercial hacen falta un montón de autorizaciones, todas las cuales pueden estar sometidas “a peaje”.

¿Qué soluciones tiene esta situación dantesca? Yo me atrevo -la ignorancia es muy atrevida- a propugnar algunas: Continúa leyendo Juzgados contra la corrupción.